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Presidiendo unas de las plazas con más
vida urbana de la Ciudad de México, la Parroquia de San Juan
Bautista representa una joya arquitectónica donde el tiempo ha
dejado plasmada su huella.
La Parroquia de San Juan Bautista se
localiza en pleno centro de Coyoacán en la Plaza Centenario. La
historia de esta construcción inició en 1528, siendo una de las
primeras edificadas tras la conquista española. Originalmente el
templo contaba con tres naves sin embargo debido al ruinoso estado
en el que se encontraba a principios del siglo XX, tuvo fuertes
transformaciones al interior, siendo la más notoria la reducción a
una sola gran nave así como el rediseño de los altares interiores.
En la actualidad, el Templo de San Juan
Bautista conserva su sobria fachada original en cantera así su
campanario que consta de cuatro cuerpos y que remata en una sólida
torre octagonal. Al interior, este edificio nos recibe con su
impresionante amplitud resultado de su última reconstrucción, con
una gran bóveda con cubierta por diversos motivos vegetales y
murales. A su costado sur, los grandes muros laterales culminan en
amplios ventanales que permiten la entrada de haces de luz que se
abren paso entre la oscuridad del templo.
Rematando visualmente el ábside, se
encuentra un fastuoso baldaquino dorado enmarcado por los retablos
de inspiración barroca que lo rodean. Junto al ábside, del lado
izquierdo, se encuentra el acceso a la Capilla del Rosario, un
sereno recinto que destaca por el contraste entre la sobriedad de su
interior con la exhuberancia de su retablo.
Contiguo al templo, se encuentra el
antiguo monasterio, edificado en torno de un tranquilo patio con
arcadas que cuenta con algunos murales del siglo XVI.
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