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06.16.2009

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Tlaxcala
Cercanías de la Ciudad de México

Localizado a menos de dos horas de distancia de la Ciudad de México, el estado de Tlaxcala atesora en sus serenos paisajes rodeados de sierras y volcanes una gran riqueza cultural y una de las tradiciones arquitectónicas más fuertes de nuestro país.

De etimología nahuatl, a la palabra Tlaxcala se le han dado diversos significados como "sobre el quemadero", "sobre las piedras volcánicas" o "tierra del pan de maíz".  Esta región ha estado habitada desde tiempos remotos por diversos grupos humanos dedicados a la agricultura y el intercambio comercial. Los primeros grandes asentamientos humanos que se tienen registrados datan del primer milenio d.C. destacando especialmente la ciudad de Cacaxtla, antigua capital de los olmecas - xicalancas de la cual perduran hasta nuestros días varias construcciones, destacando especialmente un complejo palaciego que aun conserva varios murales que representan diversos aspectos de la vida y cosmovisión prehispánica y que están relacionados con otras tradiciones culturales de Mesoamérica como los mayos, los teotihuacanos y las ciudades de Oaxaca. Tras el abandono de este sitio se establecieron en esta zona los señoríos de Ocotelolco, Tiztatlán y Quiahuiztlán que juntos conformaron lo que se conoce como la "República de Tlaxcallan", una auténtica federación en la que los representantes de los señoríos se reunían para tomar decisiones de índole estrátegica para su república, y que para la administración local dividían cada señorío en feudos, algunos de los cuales incluso llegaban a elegir a sus gobernantes, contrastando notablemente con la política de monarquías absolutas que en esa época no sólo reinaban en el resto de México sino en la mayor parte del mundo.

De tal suerte, la República de Tlaxcala empezó a destacar por su desarrollo, sobre todo en lo relacionado con el intercambio comercial con la costa, situación que sucitó rivalidades con pueblos vecinos con los cuales frecuentemente entró en hostilidades. Sin embargo, a pesar de las frecuentes guerras, Tlaxcala pudo mantenerse autónoma incluso del poderoso Imperio Mexica.

Con la llegada de los españoles, Tlaxcala jugó un papel fundamental en el proceso de Conquista, ya que tras varias derrotas frente al ejército europeo decidió crear una alianza con el, siendo los líderes tlaxcaltecas bautizados al cristianismo y parte importante en la caída de Tenochtitlan. Lo anterior le otorgó a Tlaxcala ciertos privilegios durante la época colonial, como poseer un cabildo indígena y la libertad de participación en actividades económicas que en otras regiones del virreinato estaban reservadas para españoles.

Actualmente en Tlaxcala es posible reconocer la fusión de estos dos mundos en diversas facetas de su vida. Por un lado, al recorrer sus campos salpicados de vestigios prehispánicos es fácil recordar como pudo ser esta tierra tiempo atrás, por otro al recorrer sus pequeños pueblos sus templos muestran la llegada de otra fe, pero fuertemente matizada por las tradiciones de la cultura cultura local, sus colores, su exhuberante ornamentación y su atmósfera.

Especial mención requiere la Ciudad de Tlaxcala, capital del estado que no obstante lleva una vida serena, con sus calles amplias, los alegres colores de sus fachadas y los pequeños rincones que nos transportan al pasado como su catedral, una excepcional construcción que además presenta características poco comunes en la ciudades de México, como estar situada en una colina, fuera de la plaza principal y con su campanario separado, presidiendo un tranquilo paseo arbolado con fresnos y arcos, mientras al interior, construida con piedra y madera es innegable la presencia de elementos islámicos provenientes de la arquitectura del sur de una España, que al tiempo de su construcción, apenas iba saliendo de las guerras de Reconquista.

Otro punto destacado es el Templo de Nuestra Señora de Ocotlán, que presidiendo una de las colinas que conforman el valle sobre el que descansa la ciudad de Tlaxcala, eleva sus torres blancas completamente ornamentadas con motivos barrocos contra el profundo color azul del cielo, conformando unas de las experiencias espaciales más vibrantes de nuestro país.

Para llegar a Tlaxcala se puede tomar un autobus en la TAPO, con un costo aproximado de 96 pesos y un recorrido de dos horas, en el que te recomendamos disfrutar las hermosas vistas que se tienen el la autopista de los Volcanes Iztaccihuatl y Popocatépetl. Una vez en Tlaxcala, puedes tomar un colectivo que te puede llevar a la zona arqueológica de Cacaxtla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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