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Escenario de importantes acontecimientos de la historia de México,
Tlalpan, antes conocido como San Agustín de la Cuevas, atesora
atmósferas y espacios que son un agradable escape a la vida
cotidiana de la ciudad sin salir de ella.
Tlalpan se encuentra ubicado al sur de la Ciudad de México entre las
estribaciones de la serranía del Ajusco y las zonas del Pedregal de
San Angel y Ciudad Universitaria.
Tlalpan, cuyo nombre náhuatl significa "en la tierra", tiene sus
orígenes más antiguos siglos antes de la era cristiana, entre los
años 900 y 600 a.C. con la población de Cuicuilco, de la cual en la
actualidad todavía puede apreciarse una pirámide única en
Mesoamérica por su forma cónica, cuya significación arquitectónica
era una referencia a uno de los volcanes de la zona. Dicha aldea
prehispánica fue destruida por un cataclismo volcánico que cubrió de
lava toda la zona creando los pedregales del sur del Valle de
México.
Durante la época virreinal, a manera similar de otras poblaciones
cercanas como San Ángel, Tlalpan fue una modesta villa agrícola
caracterizada por sus huertos y profuso arbolado, que no obstante,
era sitio de paseos y días de campo para los habitantes de la
capital de la Nueva España. De esos años perduran fincas como la
"Casa Chata", una interesante construcción del siglo XVIII, que
recibe su nombre debido a la esquina en chaflán donde se encuentra,
ya que al tener la propiedad una tercera fachada, parece que la
esquina hubiera sido aplanada. De estos tiempos también data el
Templo de San Agustín una austera parroquia en frente de la plaza
principal, poseedora de unos sencillos jardines y un acogedor patio
sombreado por árboles frutales.
Ya en los años del México Indepediente, la zona cobró importancia
política al ser durante un breve periodo, capital del entonces
recién creado Estado de México. Durante los seis años que tuvo ese
rango, Tlalpan tuvo un amplio desarrollo en su infraestructura al
abrirse la Casa de Moneda y una imprenta, donde el escritor cubano
Jose María Heredia publicó algunos de sus poemas durante su estadía
en México. Posteriormente, en tiempos del presidente Porfirio Díaz,
se empezaron a establecer varias fábricas en los alrededores, siendo
la más conocida la fábrica de papel Loreto y Peña Pobre, que tras
haber desaparecido, hoy se convertido en un hermoso parque ecológico
con actividades de educación ambiental y atractivos para toda la
familia. En años de la Revolución, Tlalpan fue paso obligado de las
tropas zapatistas desde el cercano estado de Morelos, siendo
precisamente en Tlalpan donde se dio la reunión histórica entre los
generales Emiliano Zapata y Francisco Villa, acontecimiento
fundamental de esa lucha.
Tras apagarse los cañones de la Revolución, Tlalpan fue absorbido
por la expansión urbana de la Ciudad de México a mediados del siglo
XX, que convirtió a la antigua villa de San Agustín de las Cuevas,
en un oasis donde se puede disfrutar una caminata por entre sus
calles, sus centros culturales o disfrutar de un cafe en sus
portales. Mención aparte merece el Convento de las Capuchinas, cuya
capilla, diseñada por el afamado arquitecto Luis Barragán y por el
artista Mathías Goeritz, es reconocida como uno de los más bellos
espacios de la arquitectura mundial. |



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